Pacing de presupuesto: la fórmula que evita el susto del día 28
Una división simple te dice el día 12 del mes si el presupuesto llega o no llega al día 30. La mayoría de los equipos la hace recién cuando ya duele.

El 28 del mes llega el mensaje del cliente: «¿por qué la cuenta lleva gastados USD 3.900 si habíamos acordado 3.000?». La explicación técnica puede ser una subasta cara o un cap mal cargado, pero la explicación honesta casi siempre es otra: nadie hizo una división a tiempo.
El pacing de presupuesto publicitario es exactamente eso, una división. Compara lo que gastaste contra lo que deberías haber gastado a esta altura del mes, y te dice el día 12 lo que el cliente va a descubrir el día 28. Se calcula en diez segundos con tres datos que ya tenés: presupuesto mensual, gasto acumulado y día del mes.
Pacing de presupuesto publicitario: la fórmula en una celda
La fórmula: pacing = gastado ÷ (presupuesto × días transcurridos ÷ días del mes). Ejemplo con un mes de 30 días y presupuesto de USD 3.000: al día 12 deberías llevar 3.000 × 12 ÷ 30 = USD 1.200. Si el gasto real es 1.560, el pacing es 1.560 ÷ 1.200 = 1,30. Vas 30% arriba del ritmo.
La segunda cuenta es la proyección: 1.560 ÷ 12 = USD 130 diarios, que multiplicados por 30 dan un cierre estimado de USD 3.900. El día 12 ya conocés el final de la película y te quedan 18 días para cambiarla: bajar caps, pausar lo que menos rinde o renegociar el presupuesto con argumentos en la mano. Como referencia de lectura, entre 0,95 y 1,05 estás en ritmo; fuera de esa banda conviene actuar antes de que el desvío tenga dos dígitos.
Dos aclaraciones para no sobrecorregir. El gasto no es lineal: según el rubro, los fines de semana rinden distinto, así que un pacing de 1,08 un lunes no amerita pánico. Y las campañas con presupuesto total ya hacen su propio pacing interno, con lo cual la fórmula sirve sobre todo para el agregado mensual por cuenta y por cliente, que es donde se firma el acuerdo con el cliente.
Subgastar duele igual, pero en silencio
El pacing de 0,70 no genera ningún llamado furioso, y por eso es más peligroso. Significa que el mes va a cerrar 30% abajo: resultados que no llegan, campañas que se quedan sin volumen para salir del aprendizaje y, si sos agencia con fee sobre inversión, facturación que se evapora sin que nadie la reclame. El sobregasto produce una conversación incómoda; el subgasto produce una renovación que no ocurre. Los dos se detectan con la misma división.
Caps de Meta y Google: el mismo límite en dos idiomas
El control se complica porque cada plataforma administra el límite a su manera. Meta trabaja con presupuestos diarios o totales por campaña o conjunto; Google usa presupuestos diarios que en un día pico pueden gastar hasta el doble, compensando dentro del mes. Las diferencias finas entre presupuesto diario y total merecen nota propia; lo que importa acá es la matriz resultante: un cliente con tres cuentas en dos plataformas tiene seis lugares donde un cap desactualizado puede desviar el mes entero.
Del Excel del lunes a la alerta del martes a la mañana
El cálculo manual funciona con dos cuentas y disciplina diaria; se rompe con diez cuentas y un feriado. El Control de Presupuesto de Metrix hace la división todos los días: cargás el presupuesto real por cuenta o campaña, el panel calcula el pacing contra los días restantes del mes y sincroniza los caps de Meta y Google para que el límite que ves sea el que está cargado en la plataforma. Si el ritmo se sale de banda, llega una alerta por email, push o dentro del panel, con el dato y el contexto para decidir.

“El presupuesto se controla durante el mes; a fin de mes solo se explica.”
La diferencia entre las dos escenas es puro tiempo de reacción. En la primera, el desvío se descubre el 28 con USD 900 gastados de más; en la segunda, una notificación del día 12 lo corta cuando todavía vale USD 60. Multiplicá esa diferencia por doce meses y por la cantidad de cuentas que administrás, y la cuenta empieza a parecerse a la del costo del reporting manual: lo caro nunca fue la herramienta.